16 de marzo de 2009

Beijing directo 3

DÍA 3.- La muralla de Mutianyu

Lo dicho, tras levantarnos a eso de las 6.30 de la mañana tomamos nuestro desayuno oriental de rigor. Otra cosa curiosa en Beijing es que no puedes utilizar el agua común nada más que para lavarte el cuerpo, ni siquiera se puede utilizar para lavarse los dientes. Así que, diariamente nos lavábamos los dientes con agua mineral como los marqueses. Nos cogimos mapas y demás objetos útiles para el día que nos esperaba por delante y nos dirigimos decididos hacía la parada de autobús, que el día anterior había sido superior a nosotros. Pero esta vez, teníamos las ideas claras y no nos la iban a dar. Así que, como se suele decir una imagen vale más que mil palabras aquí os dejo un serie documental de videos donde contamos en primera persona la experiencia aventura de llegar hasta la muralla.

Tras el bus, el regateo con el tío del autobús, la negociación para que nos llevaran en minibús hasta la muralla y comprar los billetes, por fin lo habíamos conseguido. Estábamos en la famosa muralla china de Mutianyu.

En esta parte no tengo nada más que decir que me pareció simplemente espectacular. Cuando estás allí te das cuenta de la magnitud de la obra, y lo mejor es cuando te das cuenta que esa parte de la muralla donde te encuentras son sólo 3 km de los 600 km que forman la muralla. En realidad, todas las partes de la muralla que conocemos son partes que han sido restauradas para el turismo, el resto de ellas, debido a sus dimensiones, no se encuentran todavía restauradas ya que se trata de algo enorme y muy costoso de mantener. Por ello, muchas de estas partes están casi derruidas, por el paso del tiempo o bien por los agentes meteorológicos. Nuestra opción para ese día fue coger un telesilla para subir hasta la muralla, recorrerla, hacer fotos y disfrutar de las vistas durante unas 2 horas para luego bajar por un tobogán que fue de las mejores cosas del día. Lo dicho que las imágenes valen mas que todo lo que yo os pueda contar. Solamente un apunte y es que por suerte esta parte de la muralla no es tan turística como otras y cuando nosotros llegamos, como podréis ver en las fotos estábamos casi solos, lo que es de agradecer
No podía faltar el piscolabis en la muralla con unas increibles vistas y tomándonos esas Pringles en su punto de salsa y la atracción del día el SevenUp Gran Muralla edición limitada.

Terminado la excursión a la muralla volvimos a Pekín para disfrutar de las instalaciones olímpicas que tan solo unos 8 meses atrás habían albergado los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. No sin antes realizar unos estiramientos vaya a ser que tuvieramos que hacer algún esfuerzo en las olimpiadas para dejar al país en lo más alto y nos pillaran frios. Que mejor sitio que la muralla. Esta foto se la dedico a quien tantas veces me ha visto hacer el parias con los estiramientos en tantos sitios. Nos recogió nuestra chófer, nos llevó de nuevo a la parada de autobús y de allí camino de vuelta a Beijing. En este autobús tengo que reconocer que vimos de todo, desde un tío que nos deleitaba con sus gorgoritos flemales, gente cantando, otros gritando mientras se hablaban hasta otros discutiendo por una ventana mal abierta, en fin un desastre. Pero tengo que reconocer que la experiencia fue muy enriquecedora.

Bien tras, una parada técnica en el McDonalds Beijing donde como no, había que degustar las diferencias entre un BicMac Occidental y un BicMac Oriental (saben exactamente igual, increíble) nos fuimos a los juegos.

En esta ocasión tengo que deciros que me sorprendió lo mal cuidadas que tienen las instalaciones de JJOO los chinos. Tan sólo 8 meses antes se celebraron allí unos JJOO y parecía que habían pasado años. Todo se veía nuevo pero al mismo tiempo sucio y mal cuidado. Una pena. De todas formas, esto no evitó disfrutar de la majestuosidad de las dos estrellas del complejo: “el cubo de Agua” y el famoso “Nido”. El recinto como os podréis imagina era enorme. Grandísimas avenidas, enormes edificios, espacios abiertos que en Japón son prácticamente inimaginables, excepto en mi pueblo que es lo único que hay espacios abierto y campo. En definitiva una maravilla.

De los dos edificios, entramos solamente en el Nido donde hicimos algunas fotillos. En contra de lo que ocurre en Barcelona que no puedes bajar al césped del campo, aquí si que tienes la oportunidad de bajar sentarte y disfrutar de las vistas desde el centro del campo.

Este estadio hay que reconocer que es increíble, tanto por sus dimensiones como por su diseño. Fue diseñado por arquitectos europeos y tiene el título de ser la estructura metálica más grande construida hasta la fecha.

Así que no me enrollo más disfrutad de las fotos. Hay alguna foto panorámica que esta bastante interesante.

A la salida también hicimos varios cientos de fotos al complejo en general que aquí os dejo.

Bueno como si el día no hubiera dado para mucho, quedaba la parte más complicada de todo nuestro viaje: ir al mercado de la seda a partirse la pana con los regateadores.

Como muchos sabéis a mi, eso de regatear no me va mucho pero bueno hicimos lo que pudimos.

El mercado de la seda o más conocido como “Silk Market”, es un mercado donde se pueden encontrar cualquier tipo de prendas, bolsos, maletas, electrónica, relojes, joyas, perlas y muchas más cosas, todas ellas como no de imitación. La cuestión era encontrar la mejor imitación al menor precio posible. Esa tarde, lo primero que hicimos fue cambiar el reloj de Dani que habíamos comprado el día anterior y que se retrasaba sistemáticamente algunos minutos. Tras realizar el cambio nos dirigimos a sufrir los empujones, gritos, enfados y duras negociaciones en todas las tiendas donde entramos para comprar algo.

Como he dicho anteriormente en China la pobreza se ve al rededor de los centros turísticos, sin embargo las personas que trabajan en estos mercados son precisamente las que mejor viven gracias al turismo y a la venta de artículos de imitación.

Cierto es que al principio todo se hacía duro pero poco a poco nos fuimos encontrando en nuestra salsa. Por dos motivos, porque los vendedores eran casi todo chicas jóvenes que hablaban bastante bien ingles y lo segundo porque empezamos a comprar algunas cosillas y perdimos ese miedo que teníamos al principio. Fotos fotos lo que se dice fotos, en esta parte del viaje no pudimos tomar porque estuvimos muy centrados en las negociaciones, pero si os puedo contar lo que compramos y mas o menos lo que nos costó. En mi caso, fue un reloj Tag Heuer Carrera (12 euros), dos polos marca GANT (8 euros), una cartera Mont Blanc (4 euros), una maleta Swiss (15 euros), jersey Tommy (6 euros), playeras Adidas (5 euros) y que ahora recuerde nada más. Es realmente barato, pero hay que reconocer que en las cosas de electrónica hay que tener cuidado porque a lo mejor te dan gato por liebre y o bien no funcionan como dios manda o bien tienen algún fallo como por ejemplo que el 3 es un 8 o que los agujeros de la correa no están hechos, etc... así que si vais mirar bien el producto antes de comprarlo.

Reventados tras las compras nos fuimos directos a nuestro hotel, no sin antes pasar a cenar de nuevo pato al Pekin al sitio del primer día donde nos trataron bien y se comía también bien.

Para despedirnos os grabamos un video desde la habitación del hotel, espero que os guste. Así que nada chavales, nos vemos en la próxima. Abrazos para ellos besos para ellas.

RESUMEN: Para la de siempre. Que por lo visto, estuvimos en Pekín dos días y vimos muchas cosas turísticas, hicimos muchas fotos y comimos pato al Pekín.

Beijing directo 2

DÍA 2.- Casi.....
Bien como os dije el siguiente día comenzó pronto a eso de las 6.45 de la mañana. Nos duchamos, comimos nuestro desayuno y a correr que teníamos que ver la Muralla China. Al salir del hotel, a la luz del día la imagen de la calle no era tan desalentadora, seguía estando lleno de porquería pero bueno, como que con luz no impresionaba tanto porque sabías donde no tenías que pisar. Otro de los detalles que me impresionó de la ciudad fueron los coches. Coches que por un lado me eran muy familiares, pero que por otro, no los había visto nunca. Este parte del artículo se la dedico al Moro. ¡Había coches que eran mezclas¡. Si, si como lo oís, por ejemplo: mezcla de Xsara y 306 como este o mezcla de 206 y Citroen C3 como este. Increíble algo realmente raro.
Veníamos con las ideas claras el sitio a donde teníamos que ir, el autobús que coger, lo que costaba, etc. Pero en pocos segundos nuestro plan se vino abajo como consecuencia de la barrera lingüística. Aunque el Chino y el Japonés comparten caracteres , la pronunciación de los mismos no tiene nada que ver. Por lo tanto, la comunicación con los aborígenes de la zona era prácticamente imposible. Llegamos a la estación vimos donde estaba nuestro autobús y nos dirigimos hacía allí. Por supuesto, éramos los únicos extranjeros de la zona. Vamos a entrar al autobús preguntamos en inglés, y aquello parecía la torre de Babel. El conductor nos decía que no era el autobús con gestos, la señora de la entrada al bus, que eran no se cuantos mil yenes y que no podíamos entrar sin tarjeta de transportes. De pronto apareció otra señora que nos decía que esa parte de la muralla era muy fea y que teníamos que ir a otro sitio y coger otro autobús. Vamos un desastre parecíamos, y siento la expresión, unos gilipollas porque no teníamos ni idea de lo que nos estaban contando. Total que en un intento fallido salimos de la estación e intentamos pensar en una alternativa.
Encontramos de repente una taquilla donde decía en Inglés: “If you get lost here we have information” y pensamos que allí nos ayudarían. Pues bien, ni inglés ni nada. Allí apareció otro hombre que hablaba un poco de inglés y que nos llevó hasta un parking y nos hizo una oferta por llevarnos a la muralla que realmente era muy cara. El hombre nos llevaría en su propio vehículo y luego a la vuelta hablaríamos de precios. Así que, como habíamos leído en las guías que no nos fiáramos de nadie no le hicimos caso y nos fuimos. Frustrados cambiamos el plan del primer día por el del segundo, ya que el metro parecía una opción más factible. Así que, al metro y primera parada: “El palacio de Verano”. Voy a hacer un poco de Lonely Planet en esta ocasión porque creo que será útil si alguien va a Beijing que siga este consejo. Fuimos en metro hasta Xizhimen en la líne 2 desde donde cogimos el bus 375, esta vez más claro, y nos fuimos hasta este lugar. Uno de los sitios más turísticos de Biejing alberga las instalaciones de verano del emperador a las afueras de Beijing, a unos 12 km. Más o menos el tiempo estimado de la visita es de unas 2-3 horas, nosotros íbamos un poco apretados de tiempo así que lo hicimos en 1.30 minutos. Sin más preámbulos aquí tenéis las fotos.
El edificio del fondo es la "pagoda" más famosa de todo el recinto, la podéis ver en un montón de guías de Beijing los colores y la forma era realmente curiosa.





Aquí me tenéis con el dragón de Mulan que también estaba por allí y se quería hacer una foto conmigo.




Y esta foto se la dedico especialmente a mis fans que tanto me apoyan en todo momento. Os quiero. (Fans femeninas, chicos, no os hagáis ilusiones, para vosotros las fotos de los coches raros).
Cuando acabamos tuvimos otra odisea con los autobuses. En esta ocasión queríamos ir a La Ciudad Prohibida. Así que, nos dispusimos a coger uno de los autobuses que se encuentra en frente de la salida sur del recinto el 690. Bueno tras colarnos, tras luchar y preguntar 20 veces al final nos decidimos a meternos en el bus y que fuera lo que Dios quiera. Así que eso hicimos. Al cabo de un rato como el trayecto era muy lento, con muchas paradas bajamos cerca de una estación de metro y continuamos nuestro camino en el transporte más conveniente, desde mi punto de vista en Beijing. Son solamente 2 yuanes por trayecto, unos 40 céntimos. Muy barato. La siguiente parada era la Ciudad Prohibida, la Colina del carbón y la plaza de Tiananmen. Llegamos a la plaza de Tiananmen y en cuanto se sale de la estación de metro se respira comunismo por todos los lados. No me digáis porque pero era la sensación que teníamos. Grandes avenidas preparadas para desfiles, un montón de militares por las calles, los edificios engalanados con banderas de China, grandes monumentos a Mao con fotos y símbolos. En fin, algo que nunca había sentido antes. La verdad es que quizá este sea uno de los puntos calientes del turismo de Beijing. Una gran cantidad de turistas se agolpaban en la puerta de entrada de la Ciudad Prohibida, mientras infinitud de guardias de seguridad, militares y policías, en perfecta formación velaban por la seguridad de todos. Sin olvidarnos del gran retrato de Mao en la fachada principal. Al entrar por la primera entrada se llega a un gran patio interior rodeado por edificios de paredes rojas y un montón de puesto de artículos de recuerdo donde por precios irrisorios, se podría comprar por cien euros media tienda. Compramos nuestro ticket y a dentro. Aquí solo os puedo decir que todo era majestuoso, enorme parecía no acabar nunca, con edificios, pasillos y patios interminables, rozando la perfecta simetría. Aquí os dejo una fotillos del momento.Finalizado el periplo por la Ciudad Prohibida nos dirigimos a la Colina del carbón, único lugar de Beijing desde donde se puede tener una panorámica de la ciudad desde las alturas, ya que todo Beijing es todo una planicie. Como no antes de salir cientos de buscavidas nos ofrecían visitas guiadas a cualquier sitio por un precio módico e incluso nos ofrecieron montarnos en un triciclo con carrocería en el que casi ni cabíamos. La verdad es que desde este lugar las vistas eran increíbles otra vez. Ante nosotros la Ciudad Prohibida y los jardines Baihai.
Y una vez terminada nuestra visita aquí, directos a la plaza de Tiananmen. Normalmente esta plaza se encuentra abierta durante todo el día y durante todos los días del año pero no sabemos porque en esta ocasión estaba cerrada al público, por unas vallas, en cuyo interior se encontraban aparcados coches y autobuses de alta gama. Lo que nos hizo pensar que se trataba de algún tipo de acto que se estaba celebrando en algunos de los edificios anexos a la plaza. Aún así pudimos tomar algunas fotos que aquí os dejo.
Esto eran las 16.30 más o menos, pero nuestro día no terminaba aquí. Cogimos de nuevo el metro y nos dirigimos al último destino turístico del día: “El Templo del Cielo”. Situado al sur de Beijing se encuentra rodeado por un bonito parque donde la gente realiza actividades varias como cantar, jugar a las cartas, regatear, jugar a la pelota, etc... Aquí os dejo un video y algunas fotos que tomamos de este sitio que es bastante bonito

Y por último, como no llegó la hora del regateo en el Mercado de la Perla y de la Seda. El primero cerraba mucho antes a eso de las 19.30 y no tuvimos mucho tiempo para regatear apropiadamente, así que este fue el sitio donde sondeamos el mercado a ver como estaba el mercado de la electrónica, ropa, etc... Para más tarde hacer la ofensiva definitiva en el mercado de la seda. Esa era la estrategia en un principio pero al final lo que resultó fue un día sin compras debido a nuestra indecisión. Bueno, miento, compramos dos relojes de bastante buena calidad. Uno de ellos se retrasaba 2 minutos cada 10 y el otro, que era el mio, se paraba a las 3 de la mañana por lo que había que ponerlo en hora al día siguiente. Una maravilla vamos. Eso sí, fueron bastante baratos unas 12 euros cada uno. Teniendo en cuenta que eran una copia del Tag Heuer. Una vez terminado el día y para culminar, fuimos a comer a uno de los restaurantes mas famosos de la ciudad, según nos dijo un chico francés al que le preguntamos por un buen restaurante de pato al pekin y nos dijo que era vegetariano. Pero bueno, nos fiamos de él y la verdad es que no nos defraudó. El pato al pekin se caracteriza por tener la piel muy crujiente y el interior muy tierno. Este está cortado en pequeños cachos, los cuales debes preparar junto con verduras y salsas como os muestro en el siguiente vídeo. Las fotos son las del local que estaba muy bien ambientado en los típicos paneles chinos. Buen provecho espero que os guste.

Con esto se acabó el día, nos fuimos a dormir que el día siguiente nos teníamos que levantar a las 6.30 de la mañana, así que íbamos mejorando poco a poco.

Beijing directo 1

Bueno chicos como muchos de vosotros ya sabéis, este fin de semana he estado visitando la ciudad china de Beijing o Pekín, según el idioma. Simplemente tengo que decir que ha sido una experiencia genial. Desde el primer día que cogimos el avión hasta el último cuando llegamos a Tokyo. Pero como estas cosas son mejor contarlas y verlas vamos a empezar. Como siempre para los más cultos, aquí os dejo el link de wikipedia para que os podáis informar de primera mano de lo que hay en la ciudad y cuales son los lugares mas interesante que se deben visitar aquí.

http://en.wikipedia.org/wiki/Beijing

DIA 1.- Primer contacto

Se trata de un paquete realmente barato que encontramos en una agencia de viajes japonesa que nos ofrecía 4 días en Beijing, con hotel, desayuno, avión y transporte aeropuerto-hotel, hotel-aeropuerto por tan solo 35000 yenes, en cristiano unos 400 euros. Así que sin más preámbulos contratamos dicho vuelo. Tras los pertinentes permisos en el trabajo y las explicaciones de porque necesitábamos coger dos días de vacaciones, todo estaba preparado para nuestro viaje. Lo más gracioso era que al haber reservado el viaje con una agencia japonesa iríamos con japoneses también en el mismo grupo. Pero ellos tendrían un paquete cerrado donde les llevan a todos sitios y nosotros íbamos a nuestro aire. El viernes por la tarde llegamos al aeropuerto de Narita (Japan) y directamente fuéramos y al avión que había prisa. Cambiamos nuestros yenes por yuanes y adelante. Al llegar a Beijing nos encontramos con una de las atracciones turísticas de la ciudad, su terminal de vuelos internacionales del aeropuerto de Beijing. Aquí os dejo unas fotos para que veáis como era dicho edificio. Personalmente me pareció increíble por dimensiones y por diseño. Tengo que reconocer que es bastante más bonita que nuestra querida terminal 4 del aeropuerto de Barajas.
Con las mismas pasamos los pertinentes controles de seguridad y para el autobús. En este nos explicaron algunas cosillas, en japonés obviamente, como por ejemplo que no podíamos beber agua de los grifos, que cuidado con los carteristas, que es una hora menos que en Japón y cosas así. Fue entonces cuando llegamos a la ciudad y empiezan a repartir a la gente en sus respectivos hoteles. Primera sorpresa del día, casi todo el mundo se baja del autobús y se meten a un superhotel en una de las partes más bonitas de Beijing y nos quedamos en el avión, una pareja de japoneses y nosotros (en esta ocasión el equipo estaba formado solamente por el señor Diez y el que les habla). Se mascaba la tragedia, “estos japoneses nos van a llevar al peor hotel de todo Beijing”. Al rato llegamos a nuestro hotel y nos dice el guía que no nos pueden dejar en la puerta del hotel porque el autobús no cabe por la calle. Una calle oscura, sin luces, sucia, vamos parecía la puerta del barrio de las Rosillas. Total que nos bajamos del bus cogemos nuestra mochila y calle arriba buscamos el hotel. En ese calle se podía ver de todo menos algo normal, la basura tirada en el suelo, las casas medio derruidas, los coches llenos de suciedad, etc,etc,etc. Al cabo de unos minutos llegamos a nuestro hotel que por suerte no estaba mal del todo pero que no era como habíamos esperado en un principio. Su nombre Travellers Inn Beijing. Y con las mismas tras registrarnos nos fuimos a dormir que el día siguiente comenzaba a las 6.45 de la mañana con la idea inicial de ir a ver la muralla china y las instalaciones de los recientes juegos olímpicos de Beijing. Pero eso será otro día.