SYDNEY.- De vuelta a casa
Como muchos de vosotros ya sabéis, hace un año y algo yo estuve en Sydney y la ciudad me encantó. Por eso en esta segunda ocasión me tocó hacer de guía para mis compañeros de viaje llevándoles a los lugares más granaditos de toda la ciudad. Fueron unos días muy especiales por lo que significaba estar de nuevo en Sydney y recordar todos esos buenos momentos que pasé allí. Al principio todo me pareció extraño, sin embargo poco a poco todo era familiar. Nombres, lugares, sonidos y situaciones volvían a mi mente haciéndome recordar perfectamente lo que pasó en cada lugar. Así que, sobre la marcha iba explicando a mis coleguis todas las cosas.
Los tres días fueron muy chulos y como no, tuvimos que hacer algo, que se convirtió, ya en su momento, en un clásico, picnic en frente de la Opera House de Sydney. Compramos algunas cosillas y simplemente estuvimos allí tirados sin hacer nada comtemplando las vistas. Por un lado el Harbour Bridge, por otro lado la ciudad con sus rascacielos y como colofón justo en frente la Opera de Sydney. Sin duda alguna para mi, volverá a ser el mejor momento del viaje.
Como muchos de vosotros ya sabéis, hace un año y algo yo estuve en Sydney y la ciudad me encantó. Por eso en esta segunda ocasión me tocó hacer de guía para mis compañeros de viaje llevándoles a los lugares más granaditos de toda la ciudad. Fueron unos días muy especiales por lo que significaba estar de nuevo en Sydney y recordar todos esos buenos momentos que pasé allí. Al principio todo me pareció extraño, sin embargo poco a poco todo era familiar. Nombres, lugares, sonidos y situaciones volvían a mi mente haciéndome recordar perfectamente lo que pasó en cada lugar. Así que, sobre la marcha iba explicando a mis coleguis todas las cosas.
Los tres días fueron muy chulos y como no, tuvimos que hacer algo, que se convirtió, ya en su momento, en un clásico, picnic en frente de la Opera House de Sydney. Compramos algunas cosillas y simplemente estuvimos allí tirados sin hacer nada comtemplando las vistas. Por un lado el Harbour Bridge, por otro lado la ciudad con sus rascacielos y como colofón justo en frente la Opera de Sydney. Sin duda alguna para mi, volverá a ser el mejor momento del viaje.
Aquí os dejo uno de esos desayunos que hacen las delicias de los más glotones como yo. Huevos fritos con bacon, patatas fritas y tostadas. Viva el colesterol y no os olvidéis nos vemos en Melbourne. See ya
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