23 de junio de 2009

Snow Corridor, Matsumoto y Nagano

Aquí estamos con una de las últimas entregas de esta serie documental que son los viajes que hemos hecho en Japón. En contra de lo que pueda parecer todos estos viajes son un poco paliza, porque al no tener muchos días libres tenemos que organizarnos de tal manera que cogemos un autobús nocturno el Viernes por la noche y nos volvemos con otro a última hora del Domingo. Aún así es una experiencia que merece la pena.
Bien después del rollo empecemos. En esta ocasión el viaje se encontraba dividido en 3 etapas. En un primer lugar, Snow Corridor (http://www.japan-guide.com/e/e7550.html), una ruta alpina bastante chula por medio de las montañas. Una vez concluida la experiencia alpina nos dirigimos a Matsumoto (http://en.wikipedia.org/wiki/Matsumoto,_Nagano) región mundialmente por su castillo para terminar la aventura en Nagano (http://en.wikipedia.org/wiki/Nagano).
Para variar, como os he dicho antes todo empezó e
n un autobús nocturno cerca de Shinjuku y en esta ocasión como no quería que no me ocurriera lo de la ultima vez y perder mi neceser, llegue a tiempo. El autobús en si, era un poema. A ver como os lo puedo explicar imaginaros el salón de la casa de vuestra abuela pues mas o menos así. Cortinas de ganchillo, lamparas con piezas de cristal estilo Luis XIV, reposa cabezas de ganchillo y todo ello adornado con unos asientos color granate muy renacentistas.En definitiva mucha historia pero nada de comodidad eran un poco pequeños para mi gusto pero ese no es el tema. A eso de las 6 de la mañana habíamos llegado a Toyama, donde empezaba la ruta. Eramos ni más ni menos que 8 personas, por lo que estuvo muy entretenido (con amigo japonés incluido, por lo que estuvimos practicando japo durante el fin de semana también...).
Desde Toyama cogimos un tren local, que en una hora aproximadamente nos llevó hasta Tateyama. En Tateyama cogimos un tren cremallera, que asciende más de 500 metros en unos 7 minutos aproximadamente. De ahí se coge un autobús que te sube por la montaña donde ya se empieza a ver la nieve...Con el se llega hasta Murodo. Por el camino, desde el bus, se ven estas cáscadas chulísimas:

Cuando llegamos al punto de partida ya se podían apreciar las paredes de nieve de unos 15 metros de altura. Una vez en la estación salimos a la intemperie a dar un paseo con el mal tiempo que estaba haciendo, pero mereció la pena porque la verdad es que las paredes vistas a pie de calle son impresionantes, pena que el tiempo no acompañara. Tras la tirada de bolas de rigor las fotos y los pies calados. Nunca, y digo bien nunca, os llevéis unas playeras con agujero en la suela a un sitio donde llueve o nieva, las consecuencias siempre suelen ser las mismas...te calas los pies. Después de la pequeña excursión llegó el momento de comenzar toda la travesía que nos llevaría a atravesar montañas, subir en teleféricos, trenes cremallera, autobuses que circulan por túneles como metros y una infinidad de medios de transporte para visitar las distintas partes en las que se encontraba dividida esta ruta. Para que os hagáis una idea en el link (http://www.japan-guide.com/e/e7550.html) podéis ver un esquemático de como era todo el recorrido. Ahora bien la verdad es que la broma no fue barata del todo unos 11000 yenes en euros unos 80 por disfrutar de todos estos medios de transporte y vistas.

Una vez terminada la ruta llegamos a Shinano-Omachi desde donde cogimos un tren hasta Matsumoto. Esta ciudad no tiene nada más que su castillo y cuando digo nada más es nada más. Sin embargo, el castillo es uno de los mejor conservados de todo Japón. No como el castillo de Osaka que entras dentro y parece un centro comercial. En esta ocasión todas las estructuras se mantenían como originalmente de madera con escaleras muy empinadas y con peldaños irregulares. Ese día no visitaríamos el castillo ya que estaba lloviendo mucho así que nos decidimos de nuevo a pasar el día en este restaurante tan famoso en Japón...¿como se llama? Ahhh si, McDonalds. Allí disfrutamos de las delicatessen de la casa y os puedo confirmar que el BigMac de Matsumoto sabe igual que el de Tokyo. ¿Cómo lo harán?Todo un acontecimiento.

Así cuando nos cansamos nos fuimos al hostel a cenar algo y a dormir un poco. No antes sin hablar con un Australiano que estaba como un cabra y que tenía tanto acento que a veces era prácticamente imposible entender que estaba diciendo. Esa misma noche mi amigo Dani y yo, en vez de cenar de 7/11otra vez nos decidimos por un típico restaurante japonés donde quizá hay comido el mejor ramen desde que llevo aquí. Es cierto que tuvimos que esperar un rato pero estaba buenísimo.
Como anécdota, en el mismo hostel donde estábamos nosotros estaba el australiano loco y una finlandesa muy maja. Pues bien la noche anterior no se sabe muy bien porque alguien al ducharse cogió su toalla que estaba por allí y se seco con ella dejándola en el suelo de nuestra habitación. A la mañana siguiente antes de irnos, mejor dicho cuando estábamos yéndonos la mujer se puso a buscar la toalla y todo el mundo allí callado. Hasta que al final Lucasz sale de la habitación y pregunta en alto quien de los nuestros se había olvidado de la toalla. La finlandesa claro, flipó y nosotros también, porque le habíamos dicho antes que no teníamos ni idea de donde podía estar su toalla.

Los dueños del hostel muy amables nos acercaron en coche hasta el castillo de Marsumoto(http://www.japan-guide.com/e/e6051.html ) y allí empezamos la visita del castillo. Aquí os dejo algunas fotillos.

Terminada la visita y tras ligar un poco con alguna autóctona de la zona nos dirigimos a la estación para coger el tren que nos llevaría a Nagano. Una hora más o menos fue el tiempo que nos llevo llegar allí, y de la misma manera una hora nos llevó ver todo lo que hay que ver en Nagano, conocido quizás por los Juegos Olímpicos de Invierno que organizaron en 1998. Y allí estuvimos viendo el templo budista Zenkoji (http://www.japan-guide.com/e/e6001.html), lo más famoso de Nagano.

Nuestra intención era también ir a las instalaciones de los juegos pero resulto que las instalaciones estaban cerradas y no pudimos ver nada. Si queríamos había una muestra canina pero como que no. Así que pasamos la tarde en un Starbucks charlando hasta que nuestro autobús, de corte muy similar al de las lamparas de pedrería, nos llevó a la bella Tokyo otra vez.

18 de junio de 2009

Fin de semana en Hokkaido 2

DIA 2
A la mañana siguiente, como viene siendo tónica en todos los viajes, nos levantamos bastante temprano a eso de las 7 de la mañana. Cogimos el tren y nos fuimos a Toya-ko(http://en.wikipedia.org/wiki/Lake_T%C5%8Dya) uno de los dos lagos más populares de Hokkaido. Es famoso por dos motivos. El primero de ellos por ser un lago con una isla en el centro rodeado de varios volcanes y en segundo lugar, por ser el lugar donde se albergó una de las últimas cumbres del G8. El lugar es bastante bonito y tiene unas vistas impresionantes. Nada más llegar nos fuimos a hacer unas fotos en el lago con uno de los montes más parecidos al Fuji a nuestras espaldas. La verdad es que esa parte de la ciudad no tenía para mucho más, así que nos fuimos a dar un paseo en busca de una curiosa montaña. La historia es la siguiente. Resulta que la tierra de Hokkaido es por norma general volcánica y mucho más en la zona donde se encuentra el Lago Toya (no empecéis con las rimas que os veo venir) . Un buen hombre que tenía un huerta se fue a su casa tan tranquilo a descansar después de un día duro. A la mañana siguiente cuando volvió a la huerta no había huerta. Había sido sustituida por una montaña de unos 350 metros como consecuencia de una erupción volcánica por la noche. Pero aquí no acaba todo, porque cuando hemos leído en la guía lo que pasó después es increíble. Todo esto ocurrió durante la segunda guerra mundial y el ejercito japonés para evitar que los aviones enemigos utilizaran la nueva montaña como punto de referencia intentaron ocultarla. A ver....alma cándida. ¿Como vas a tapar la montaña?. Ya me los imagino con una sábana intentando ocultar a la criatura. Estos tíos son la leche. Aquí os dejo las fotos a ver si se os ocurre como tapar esto.

Si, se que en algunas fotos parezco Lobezno y ¿qué?. Un mal peinado lo tiene cualquiera.

Y nada con esto se acabó nuestro viaje. No sin antes comernos un ramen marca de la casa Hokkaido. Hokkaido es famoso por tener los mejores ramen de todo Japón así que para terminar el fin de semana culinario teníamos que hacerlo.
Cogimos un avión esa misma tarde que nos trajo a Tokyo y de nuevo cosas de la vida nos tocó quedarnos a dormir en un “Manga Café” y a la mañana siguiente ir a trabajar. Así que con esto y un bizcocho hasta la próxima.

16 de junio de 2009

Fin de semana en Hokkaido 1

Si os digo Hokkaido (http://es.wikipedia.org/wiki/Hokkaido), ¿cómo os quedáis?. Seguramente ni frío ni calor. Ahora bien, si digo Sapporo (http://es.wikipedia.org/wiki/Sapporo), seguro que os suene algo más. Si, es en esta ciudad donde hace tiempo se celebraron unos juegos olímpicos de invierno. Pues bien Sapporo es la capital de Hokkaido la isla más al norte de Japón prácticamente pegando con Rusia. Se trata de una región volcánica en su mayor parte por eso tiene gran cantidad de montañas que en un principio fueron volcanes. Caracterizada por ser una área fría es famosa por la gran cantidad de pistas de esquí que tiene y que suelen disfrutar los japos habitualmente.

En esta ocasión fue allí donde se dirigió nuestra expedición. Al contrario que en otras ocasiones a este viaje sólo fuimos 3 personas, Dani, Alex y yo. Surgió un poco de improviso, vimos unos vuelos baratos, un hotel que estaba bien y nos liamos la manta a la cabeza. Sinceramente en Hokkaido no hay mucho que ver pero la experiencia mereció la pena porque nos lo pasamos realmente bien. Más que un viaje de turismo fue un viaje gastronómico, cuyo lema era “Un día un kilo”.

Las aventura empezó bien desde el principio. Debido a que se trataban de billetes muy baratos teníamos que estar en el aeropuerto de Haneda a eso de las 6 de la mañana para coger nuestro avión el Sábado por la mañana lo que suponía salir de casa muy temprano y en alguno de los casos, ni si quiera poder llegar porque los primeros trenes salían mas tarde de la hora del vuelo. Así que, decidimos ir al aeropuerto y pasar allí la noche del Viernes al Sábado. Allí nos presentamos cenamos algo y a dormir en unos sofás especialmente habilitados para las personas que cogían los primeros vuelos de la mañana.
DÍA 1

A la mañana siguiente cogimos el vuelo y rumbo a Sapporo.una vez allí dejamos las cosas en el hotel e hicimos la primera incursión seria en la ciudad. Sapporo es una ciudad que no se caracteriza por ser bonita exactamente. Es una ciudad hecha a semejanza de las ciudades americanas; grandes avenidas rectas, muchos cruces y edificios coloniales. Como por ejemplo la casa del gobernador nuestra primera parada.


Mas adelante nos esperaba también el jardín botánico que para nuestra suerte estaba cerrado por motivos desconocidos así que nos tuvimos que conformar con una visita al invernadero. Donde contemplamos el apasionante mundo de las plantas de hoja perenne no sin antes ver un poco la ciudad. Woooooooow.
Después de esto llegó la parte interesante donde íbamos a visitar quizá la atracción mas importante de Sapporo, su fábrica de cerveza. En Japón hay dos principales productores de cerveza por un la Asahi y por otro lado el grupo Sapporo Ebisu. Así que era una parada obligatoria.

Se trataba de un museo donde explicaban detalladamente como se producía la cerveza, como copiaron el método a los alemanes, etc,etc,etc. Así que nosotros del cultivo de la cerveza sabíamos mucho fuimos directamente al final de la visita, la cata de cervezas. Allí nos plantamos con nuestras 3 cervezas por 2 euros de distintos tipos y nuestra bolsita de crackers y queso para degustar mejor.
La verdad es que hubo opiniones para todo pero para mi la mejor la cerveza morena, por su intensidad por su sabor, por su fuerza,... las otras eran como agua. De hecho a Dani y a Alex les gustaba más la cerveza más suave. Serán nenas.
De allí salimos con nuestro puntito correspondiente hacía el restaurante de la fábrica. Una antigua planta de producción acondicionada como restaurante. Allí comimos cordero a la plancha como unos campeones. En esta ocasión se trataba de barra libre de cordero durante dos horas. Os podéis imaginar la tesitura. No me quedó mas remedio después de la cerveza que ponerme ciego de cordero, que por cierto, hacía muchísimo tiempo que no comía.
Una vez terminada la comilona nos fuimos directamente a seguir visitando la ciudad. Un parque por aquí, una Torre Eiffiel por allá...vamos nada interesante. Hasta que llegó el segundo check point de nuestra ruta culinaria, la fabrica de chocolates. Bueno no os podría decir cuantas galletas de chocolate me comí después de que estuviéramos en la fábrica. Era como adictivo.

Llegamos allí nos dan las entradas y de regalo una galletita de chocolate para probar. Total que llego yo, con todo mi cuerpo y me la como. Joder como estaba la galleta, no me quedó más remedio que comprar una caja a la salida. Que textura, que sabor, que suavidad...bueno que me lío.
La fábrica estaba bien, vimos como hacían a las criaturas, como fuimos los españoles los que trajimos el chocolate a Europa, como eramos un imperio y ahora no somos nada...bueno que me lío otra vez. Tras todo esto salimos a una especie de parque temático a la salida de la fábrica y allí sentaditos como unos campeones nos comimos nuestras galleta y un refresco de chocolate blanco y con leche que estaba de nuevo que te mueres. Fue en ese momento cuando empezó unas especie de Cortilandia donde los muñecos hablaban y se movían.
Nos lo pasamos como niños...bueno unos mejor que otros porque quiero recordar un incidente en el que Alex le pegó un caderazo al suelo estrepitosamente. Pero es otra historia.
Tras comprar otra caja de galletas nos dirigimos al hotel a descansar que el día siguiente iba a ser duro. Pero antes esta señal de tráfico, que alguien me la explique por favor. Osea que está prohibido dar cambiar de sentido de 7-22 luego ya cada uno que haga lo que quiera.
Nos esperaba el lago Toya-ko y su volcán.

4 de junio de 2009

Shirakawa, Takayama y Kanazawa

Buenos días a todos. Esta es una de esas entregas atrasadas que tenía pendiente desde hace bastante tiempo. Aproximadamente Febrero cuando nos dispusimos a hacer una excursión de un fin de semana a Shirakawa, aquí os dejo el link http://es.wikipedia.org/wiki/Shirakawa,_Oono,_Gifu). Ciudad situada al norte de Tokyo y que tiene como principal atractivo las casas con techos de paja inclinadísimos, para evitar la acumulación de nieve en invierno. El pueblo, en cuestión, se encuentra situado entre medias de las montañas y cerca de otra ciudad de visitamos ese fin de semana también que se llama Kanazawa. El plan del viaje era el siguiente. Salíamos por la noche el viernes después del trabajo en autobús nocturno desde Shinyuku hacía Takayama y allí cambiábamos para coger un bus hasta el pueblo en cuestión. La verdad es que el viaje empezó bien y casi pierdo el autobús. La razón es muy sencilla. Esa misma tarde tenía un acontecimiento con mi empresa en donde nos despedíamos de algunos compañeros que iban a dejar Akebono porque se les acababan las prácticas en empresa. Así que claro, que si sake por allí, que si cerveza por aquí, vamos que al final se me echó la hora encima y tenía que coger varios trenes para llegar al lugar de donde salía el autobús. Simplemente deciros que el autobús salía a las 11.50 y yo llegué a las 11.50 exactamente, no sin antes perder por el camino mi neceser y mi bolsa con la ropa interior. Pero eso es otra historia que ya os contaré en persona.
Bueno una vez en el autobús las típicas risas, cachondeo, aplausos, etc... por llegar a la hora. Después salimos rumbo a Takayama. El viaje duró aproximadamente unas 7 horas, de las cuales no pude dormir casi nada porque el autobús era super pequeño y claro está la cosa como para hacer escorzos. Además el conductor paraba el bus cada 2 horas, encendía las luces, daba un discurso en japo (como si nosotros nos enterásemos) y descansaba 15 minutillos antes de seguir.
Bueno, después de todo, llegamos a nuestro destino unas dos horas antes del tren que teníamos que coger, así que allí en la super estación de Takayama pasamos el rato.

El viaje en tren fue espectacular porque paramos en estaciones en medio de la nada, abandonadas de la mano de dios pero que, todo hay que decirlo, tenían muy buenas vistas. Aquí os dejo algunas fotos para el deleite del personal.

Tras coger un autobús más, llegamos al pueblo en cuestión y la verdad, hay que reconocer que aunque pequeño el aspecto era encantador. Ese día nos albergamos en una casita típica de la zona en el centro del pueblo, así que pudimos disfrutar del lugar durante todo el día. Aquí os dejo las fotos.

Por la noche hicimos una minifiesta ya que había que celebrar el día de San Valentín. Aquí en Japón es curioso.


El día de San Valentín como tal, las únicas que hacen regalos son las chicas. Ese día es típico regalar chocolate a los hombres para celebrarlo. Sin embargo, las chicas reciben su regalo un mes después aproximadamente, en forma, de nuevo, de chocolate. En esta ocasión nuestras chicas Vulcanus, que son mas majas que la leche, nos regalaron los chocolates correspondientes y un besito de buenas noches.

A la mañana siguiente cambiamos el rumbo y tras visitar el pueblo y las típicas casas de Shirakawa cogimos un autobús rumbo a Kanazawa (
http://es.wikipedia.org/wiki/Kanazawa). En esta ocasión se trata más de una ciudad que un pueblo pero aún así tenía varios encantos que merecían la pena visitar. Como por ejemplo el barrio de los sumarais, el jardín botánico, el barrio de las geishas y el centro de la ciudad.
Fue en esta ciudad donde pasó el acontecimiento de la jornada. Para que luego digan que los jóvenes españoles no tienen cultura. Una vez en la estación de Kanazawa queríamos ir a comer algo antes de empezar el día. Lógicamente preguntamos a dos jóvenes autóctonos que donde estaba el McDonalds. Estos muy amables nos acompañaron hasta el mismo. Por el camino empezamos a hablar y nos preguntan de donde somos. Nosotros contestamos: “de España”. Nos quedamos mirándolos y los chavales con cara de haber escuchado el nombre de una zona en Timor oriental preguntan que si esta al lado de Brasil. Nosotros les decimos: “No, está en Europa”. Y fue aquí donde llega lo gracioso. Con dos narices los tíos ponen la misma cara que anteriormente pero mas exagerado. Vamos que ni idea. Así que jóvenes españoles, tranquilos nuestro nivel no es tan malo.

Después de la dura jornada quedaba lo mejor, otro autobús de vuelta para Tokyo con el correspondiente dolor de cuello y a la mañana siguiente en el trabajo. Llegamos a eso de las 6 de la mañana, así que no me dió más tiempo que coger un tren ir a casa ducharme y al trabajo.

Así son los fines de semana en Tokyo,siempre entretenidos. La semana que viene más.

2 de junio de 2009

Y todavía la gente me pregunta, ¿por qué?

Simplemente quería desahogarme y escribir unas líneas en relación a lo acontecido la semana pasada en las pistas parisinas de Roland Garros. Como muchos de vosotros sabéis el pasado Domingo nuestro querido Rafa Nadal(1) caía a manos del sueco Soderling(25) por un parcial de 2-6,7-6,4-6 y 6-7 en los octavos de final del torneo.

Con estos comentarios no voy a entrar a valorar si el juego de Nadal estuvo a la altura o no (que no lo estuvo), si Soderling hizo el partido de su vida ( que lo hizo) o si las condiciones climatológicas no beneficiaban al de Manacor (que tampoco). Quiero valorar concretamente el comportamiento del público Parisino.

Es algo increíble, pero cierto, ver con que rabia el público animaba a Soderling mientras Nadal estaba perdiendo. Era increíble ver como en ningún momento se animó al tenista español que ha ganado 4 veces su torneo, hacia el cual siempre ha tenido palabras de cariño, respeto y admiración. Pero lo más triste de todo, es leer en los comentarios del periódico francés L'Equipe que este comportamiento es algo totalmente normal, que se ha ganado Nadal con sus comentarios, porque el público nunca ha querido a Nadal desde que ganará su primer RG, allá por el año 2006.

Señoras, señores, creo que ya está bien de aguantar este tipo de tonterías y decir las cosas claras. Nuestro vecinos franceses, por mucho que mucha gente quiera decir que somos super amigos no nos pueden ni ver (el sentimiento es mutuo). No pueden entender que un español gane 4 veces su RG, mientras ninguno de sus tenistas revelación de estos últimos años, ya sean los Tsonga, Monfils o Gasquet, hayan conseguido hacer sombra a la “Armada”. No aguantan que nosotros, sin su prepotencia y con mucha más clase de la que ellos presumen, hayamos conseguido ir por todas las pistas del circuito humildemente haciendo las cosas bien y trabajando duro. Sin un mal comentario o una mala palabra hacía nadie No pueden entender que nosotros, ya no somos los pobres españolitos de hace siglos estaban subyugados al poder del imperio francés y que hemos crecido. No pueden entender que somos y tenemos también, igual que ellos, gente que destaca y que es buena. En definitiva no pueden entender que España sea mejor que Francia en lo más mínimo.

Pero en contra de mi línea de pensamiento más radical, quiero decir que nosotros no tenemos que reaccionar airadamente, diciendo lo malos que son ellos y vamos a ponerlos verdes. Nosotros tenemos que demostrarles, a ellos y a todo el mundo, que tenemos mucha más clase. Y como Nadal, somos capaces después de casi 3 horas de sufrimiento en la pista, sin encontrar su tenis, sin llegar cómodo a las bolas, sin hacer puntos ganadores y teniendo al público en su contra, salir de la pista y despedirse saludando a ese mismo público que le quería ver morder el polvo punto tras punto. Eso es clase, eso son maneras.

Así es la vida, y en este caso el deporte, unas veces se gana, otras se pierde y otras directamente no caes bien a la gente. Sin embargo, el domingo se demostró, una vez más, como somos realmente los españoles y Rafa Nadal es el ejemplo más claro de ello. Gracias por todo Rafa.